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miércoles, 11 de mayo de 2011

Voy a intentar expresarme

Hoy les quiero contar algo, pero no me sale escribir. Tengan piedad, ahí voy:

La cosa es que yo sé que las relaciones humanas están destinadas a cambiar, y que con el cambio viene la evolución. El tema es que si hace dos años alguien me preguntaba qué tal la facultad, el estudio, los compañeros, los amigos; yo iba a decidir qué contar, y con eso elegir a los amigos. Y decir que son geniales, que estoy tan contenta de haber armado un grupo tan bueno, tan compañero, tan acertado. Un grupo de amigos, reales.

El tiempo pasó, y con él varios momentos de decisiones. Si hay algo que uno escucha en este tipo de carreras es que todo el tiempo tomamos decisiones. Y así, fiel a mi opinión de las cosas, y a mi establecimiento de prioridades, para mí lo importante es cuidar a los que quiero y, sólo si para eso es imperiosamente necesario, ir dejando algunas conveniencias profesionales de lado. Será que pienso que esto es la facultad, y que ese tipo de "deslices" todavía los tenemos permitidos.

Pues bien, no todos pensamos igual, y en esas diferencias es que los cambios se fueron planteando. Después de muchas, pero muchas elecciones que dos de estos amigos tomaron, yo ya no me siento igual. Tal vez esperaba que compartamos prioridades, o que, por lo menos planteemos cada uno las suyas, sin sorpresas. Nunca pasó. Me sentí estafada muchas veces. Esperé gestos nobles, compañeros, y me quedé con las ganas.

Pero los otros, que por suerte son más (ok, son 3 contra 2, no es demasiado pero lo son) hoy conservan todas las buenas características y ganaron más. Así que brindo por ellos, por la conservación de la amistad, y por la sinceridad y el diálogo, sobretodas las cosas.


domingo, 28 de noviembre de 2010

Volver a mí

Cuando empecé el blog lo hice pura y exclusivamente para decir lo que se me cante. Esto del anonimato da una libertad exagerada, que a medida que pasa el tiempo siento que fui perdiendo. No porque yo ya no sea anónima, sino porque adentro mío fue intimidándome el hecho de que tanta gente (ya sé que no son un millón, pero para mi 40 personas que no conozco, es mucho) pudiera leer acerca de mí.Y como ya dije en la primer entrada, yo vengo a desnudarme frente a un grupo de extraños. Sí, ya a esta altura un poco de miedo me dio, pero pretendo bancármela y seguir adelante, por lo menos por un tiempo más.

La cosa es que (para ir alejando fantasías, quién sabe si perversiones) esto de perder la esencia no me está gustando. No vengo acá a desovillar algo que pueda entretenerlos, vengo a decir lo que se me dé la gana, a desahogar mis quilombos personales, y a gritar a los cuatro vientos (o publicar vía world wide web, da igual) cosas que en la vida real, en el cotidiano perecer, no me animo a decir.

Porque Hilitos es Hilitos, pero también es Sole, es hermana y es amiga, es estudiante y obsesiva. Y todo, por la módica suma de un blog colgado en la web.


jueves, 4 de noviembre de 2010

La nube sobre mi cabeza

No sé si es el fin de año, o lo cíclica que puedo ser, pero otra vez los días se me tiñen un poco de gris. Primero, porque lo que me disgusta está a la vuelta de la esquina, y no de una sino de las cuatro. Sí, una mierda.
  • Detesto la publicidad esa de Nivea, que la chica se pone la crema y de golpe un tipo la está corriendo en el bondi. Cualquiera, no hay publicidad más trillada... En serio, piensenla un toque más.
  • Me revienta que no se valore mi esfuerzo. No está bueno sentir que trabajo más que el resto.
  • Las bocinas nunca van a dejar de molestarme.
  • La obra de al lado no termina más. De verdad, hay cosas que no tienen arreglo, dejen de intentar y mantengan mi hogar en dulce silencio.
  • Duermo poco, lijo mucho, salgo nada.
  • Los jueguitos esos del estado de Facebook son una boludez. Causa gracia, pero son boludos.
  • Mi departamento se ensucia solo, no importa cuánto lo limpie, siempre la estela gris vuelve sobre el suelo.
Tengo el blog abandonadísimo, y lo único que puedo escribir es un post hiperarchimega mala onda. Sepan disculpar, mañana les enumero las buenas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Mala obra

Este es el segundo año que comparto con mis vecinos de edificio. Antes de mudarse, hicieron una reforma en el departamento que duro mas o menos un mes. Desde entonces hasta hoy, tres reformas más, una de ellas desarrollándose rai nau. Yo no entiendo si es que sienten amor por sus obreros, si éstos cobran muy barato, o son primos y lo hacen de onda. Tampoco me importa, la verdad... Pero vivir con el ruido, y el polvo que sale de su balcón, me está volviendo loca (una vez más).

jueves, 19 de agosto de 2010

Quitemos el Suspenso

Leyendo la más reciente entrada de Lol-it! (no, no sé poner links, así que si alguien quiere me puede explicar) dije Qué va! y me dispuse a contar algo recién salidito del horno de las anécdotas.

Hace algunos sábados conocí en mi pueblo, a un chico que creí jamás haber visto. Charlamos, nos besamos, nos pasamos teléfonos y la vida siguió. Un tipo interesante, apenas más chico que yo (Un año. No es nada, pero a mí no me termina de cerrar. Prejuicios ridículos, ya sé), que fuera de sus vacaciones también vive en la Gran Ciudad. Mr. Facebook me hizo notar que ya nos conocíamos, pero que evidentemente estábamos muy cambiados y personalmente no nos dimos cuenta.

Algo de tiempo pasó, y cuando él volvió a instalarse empezaron los mensajes para encontrarnos. Creo que sobretodo a nuestra edad, hay dos grupos bien marcados que más adelante o más atrás se homogeinizan: Adoro mi celular, o Ya no puedo vivir con él. Claramente yo pertenezco al segundo, y él al primero, pero me había caído muy bien y en pos de no autosabotearme otra vez, hice oídos sordos al prejuicio.

Varias idas y vueltas, el encuentro era hoy. Pregunto qué hacemos y me dice que su idea de salida era tomar algo y después si nos caemos bien, dormir en tu casa o en la mía.

¿Soy yo? Digo, no me escandalizo por dormir con alguien el a primer salida. Si da, da y lo hago con gusto. Pero ya que el plan sea que dé, no me entusiasma. ¿Y si no da? No, mirá me voy a dormir a mi casa porque no me caes bien. O: -Sí, me caés bien, pero no tengo ganas de dormir con vos. -Ah no! Pero teníamos un trato! ¿Cómo funcionan estas cosas? Creo que me resulta igual o más raro, que después haya aclarado que dormir puede ser dormir también. Como que acostados se resuelve la cosa, no sé. ¿Él es un moderno y yo soy una antigua? ¿Estoy equivocada en pedir espontaneidad?

Evidentemente me llenó de preguntas. Entre ellas, si hice bien en aclarar que si quería salíamos, pero que seguro que hoy no pasaba nada. Primero, porque no estoy segura de que no hubiera pasado, y segundo, porque me sumé a su movida
quitemos el suspenso
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sábado, 31 de julio de 2010

Política de Estado

¿Sabés qué me molesta sobremanera? Que la opsición me sea tan poco creible, que me haga sentir oficialista. Porque no me copa, porque no quiero estar en ningún bando y quiero ser objetiva, pero no sé cuándo me dicen la verdad, y cuándo me mienten.

Impotencia siento. Eso.

lunes, 26 de julio de 2010

De Marte y Venus

Tengo algunas amigas feministas. Feministas de esas, que no se autoproclaman así, ni se reconocen como tales. De esas que aunque todo el día insistan con que los hombres son de terror, que nosotras somos tanto mas lindas, más inteligentes, más astutas, detestan que se las contradiga.

A veces me río, y a veces las escucho atentamente, rogando que no signifiquen sus palabras. A veces pienso en cómo las ven, y en cómo las veo, y también claro, si se me incluye en esa bolsa. Y me doy cuenta de que detestaría estar ahí. De las pocas ganas que dan de escuchar a alguien creer en la superioridad de género, cualquiera sea éste. Y entonces pienso, observo, me alejo, vuelvo y digo:

-D, cortala!

jueves, 22 de julio de 2010

Home, sweet home

Para mucha de la gente que vive sola, volver a la casa madre implica un viaje semi corto, un almuerzo o cena familiar, un beso, abrazo, y nos vemos en unos días, la próxima semana, o ni siquiera aclaramos cuando. Para mí, en cambio, volver implica un viaje de 4 o 5 horas (dependiendo en qué), una estadía mínima de un fin de semana, y la respuesta obligada al hasta cuándo te quedás y al cuándo volvés.

Hace una semana que disfruto del cariño de familia, la forma poco sutil de malcriar a la recién llegada, y ese aireciiito a mar que me llena los pulmones y el corazón. Siete días de puro disfrute familiar, y sensación de playa. Porque aunque el frío intenta taladrarme los huesos, es el frío más hermoso que conozco. Y así, embelesada por las buenas costumbres, es que de a ratos, me atrapan los recuerdos.

Y el lo llamo o no lo llamo golpea mi cerebro, las historias repetidas se apoyan en el otro hombro, y la ansiedad me muerde las uñas.Y me pregunto si lo tengo que llamar, si quiero verlo, si nos hará bien o será que volveremos a empezar. Si es el aire, si es la familia, o si es el conjunto entero de resurrección lo que me genera esta sensación de necesidad.

Porque acá, en este pueblo que espera casi intacto, se me hace difícil distinguir las ganas de amor, del recuerdo de amor que fue y que seguro no va a volver a ser.

jueves, 8 de julio de 2010

Boniato, batata o camote

No es que no tenga qué contar. No es que no me estén pasando cosas, ni que deje de esperar sus comentarios. Es pura y absoluta vagancia. Son las ganas en números rojos, y yo tirada en el sillón.
Son cosas esperando que las resuelva. Es el puro agotamiento mental que se me vino encima después de la tormenta.

Estoy en teóricas vacaciones. Casi casi que terminé de cursar, pero aún así no consigo la calma. ¿Será que el ruido lo llevo adentro?

Abatatamiento, creo que le dicen..

lunes, 5 de julio de 2010

Opina Hilitos, sepa entender

El mundo de las palabras de apoyo y consejos llenos de ánimo es un poco difícil para mí. Hay veces que logro ponerme imparcial, y otras en que la ira se apodera de mí, y mis respuestas son contundentes y bastante duras. Soy conciente, e intento controlarme, pero me sale así, cortita y al pie.

Por suerte para mí, la gente que me conoce también está al tanto de esta característica y tiende a entender el punto antes que el mensaje literal, pasando por alto la subjetividad excesiva. La gente que no me conoce, en cambio, podría (y casi seguro que lo haría) verse afectada.

Una verdadera alegría, es encontrar a alguien que poco me conoce capaz de verme como alguien conocido. Sobretodo, porque a pesar de mi discapacidad comunicacional, lo que dije (aunque sea un poquito) ayudó. Y sonrío por eso.

lunes, 28 de junio de 2010

Yo digo.

Walter Queijeiro me parece un imbécil.

Lo estoy escuchando en la radio y tenía que decirlo.

jueves, 10 de junio de 2010

Cambio, no te tenemos miedo

Con cada ruptura emocional, mi departamento sufrió un cambio.

Cuando corté con aquel novio, la pared de mi living se pintó de rojo, y compré una funda para el futón que lo hiciera combinar. Más adelante, cuando me dí cuenta que ese chico nunca iba a ser nada más, la pared de mi cuarto se pintó de amarillo, y el acolchado se llenó de rayas, que también lo hicieron combinar.

Cansada de mí, muchas veces me corté el pelo, lo despeiné y cambié de look solo por innovación. Colgué cuadros, agregué luces, cambié el espejo del baño. Me compré ropa nueva, jugué a vestirme diferente, a cambiar de actitud.

Esa es mi manera de canalizar. Y estos días, que me ando sintiendo un poco rara, se me ocurre cambiarle la cara al blog... A ver si lo agrego a la lista de cosas que me hace bien modificar...

miércoles, 9 de junio de 2010

Yo? No, yo no...

Si hay algo que me queda en la cabeza después de mi corto paso por el consultorio de la psicóloga es un 'Parece que estás manejando muchos tiempos' tirado al pasar. Poco tiempo para estudiar materias horribles, mucho tiempo libre y con eso el aburrimiento, y poco, muy poco tiempo para encontrar a alguien que me mueva el piso.

Y es que cuando es eso lo que se está buscando, se necesita mucho tiempo hasta obtener un resultado, y ya me estoy cansando de esperar. Porque hombrecitos de una noche, eso encuentra cualquiera. Pero hombres con potencial de muevepisos, es mucho más difícil. Sobretodo cuando, claramente, una es una histérica y se autojustifica con razones de tiempos.

PF! Menos mal que no soy de esas...

viernes, 28 de mayo de 2010

Relax

Llego a casa después de un día muy largo. Todavía tengo la sonrisa del encuentro con una vieja amiga. Pienso que podría salir, pero no consigo cómplice, así que me calzo las pantuflas. Mi buzo preferido sale del placard, el salamín que compró mamá de la heladera, y de fondo se escucha Botineras. Tal vez el vino también venga a acompañar.

Intento relajar la mente, y poner el cuerpo en acción. Los platos de hoy siguen en la pileta, y la ropa por colgar. Pepa también se relaja, y hace la suya. Perfecto. Las ganas de salir se vieron desplazadas por las de terminar la semana encontrando un mínimo equilibrio, probablemente en la bañera con algo de espuma.

El ruido será ruido, pero la tranquilidad tiene lo suyo. Disfruten su fin de semana, el mío empieza bien.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Y comieron perdices

Que encontrar al indicado es cosa difícil, lo sabemos todos. Habrá que buscar, revolver y seguir buscando por largo rato hasta dar con ese ideal, que pase a todos los imperfectos por encima. Y en ese momento una (o uno) se sentirá realizada, completa, feliz. Y claro, después llega lo de las perdices.

También es sabido que una vez que se lo encuentra, hay que hacer lo posible por conquistarlo. Y si se está segura de que Mollo es el indicado, no quedará más opción que caerle algún día en la casa, confesarle el enamoramiento y, ahora sí, vivir felices para siempre.

O no, y quedar como cualquier otra groupie boluda... Claro que eso no pasa cuando una sabe que él es el elegido.

lunes, 10 de mayo de 2010

Rara, como encendida

Soy de las evidentemente pocas personas que tienen hoyuelos y, sumado a eso, reirme me es muy sencillo. Así que la mayor parte de mi vida me crucé con gente que hizo comentarios del estilo 'Me encantan tus pocitos', 'Ay! Tenés hoyuelos' o 'Se te hace los agujeritos', y nunca, realmente nunca, le encontré lo divertido. Después de un tiempo, me dí cuenta de que éso es sólo una de las tantas cosas que me distinguen, a saber:

-No me gusta el helado de dulce de leche. Me empalaga, y creo que no tiene comparación con el de chocolate en cualquiera de sus versiones.

-Canto por la calle sin mp3. Además de la música, me gusta escuchar lo que pasa alrededor, así que el aparatito ese no me sirve y mi discapacidad para cantar pasa a un segundo plano.

-Amo las ferias hippies, aunque odio los adornos y ahí hay un montón. No me importa, disfruto recorriéndolas.

-Miro las esquinas con basura porque creo que algo super fantástico está esperando que yo lo levante.

-Algunos peinados pueden ponerme nerviosa. El año pasado un compañero tuvo todo el año sus rulitos finitos llenos de gel, como mojados. Por dios, creí que quería matarme de un ataque de nervios.

-Saludo al colectivero (y pienso que si esto me distingue, estamos al horno).

-Creo que no puedo vivir sin sahumerios. Tengo alma de hippie, imagen de ciudad y enamoramientos con rockers. All in one.

-Puedo decir incoherencias, sabiendo que lo son, y defendiéndolas como a la más pura verdad.

-Le hablo a mi gata como a una persona, y estoy convencida de que cuando desapareció, lo hizo con su novio. Como La Dama y el Vagabundo, o Abelardo y Eloisa.

-Y por más que me moleste un poco que lo digan, creo que mis pocitos son lo más.

sábado, 24 de abril de 2010

Nada por aquí, nada por allá

Hablando ayer con mi psicóloga (sí, empecé terapia) me dí cuenta de que la cantidad de capas que se pueden tener. Me refiero: llego, me siento, y a los 3 minutos estoy hablando de una persona que jamás apareció en mi vida y que, evidentemente, me molesta. Pero lo raro del caso es la capacidad de decirlo tan sueltamente, sólo porque estoy frente a una licenciada, en un consultoria con luz tenue, y unos ojos grandes mirandome.
¿Cómo puede ser que hasta entonces yo sola no me hubiera dado cuenta?

Mágica la psicología... Mágica

viernes, 16 de abril de 2010

martes, 6 de abril de 2010

Sentimientos encontrados

Tengo una tendencia a adaptarme fácil a los cambios, y otra a molestarme por eso.





Ah! Y otra cosa! Hoy me siento más sola que nunca.

sábado, 27 de marzo de 2010

Lo mejor está por venir

Estar sola no me es fácil. De hecho, al principio me resultó bastante difícil. En serio, bastante.
Dos días depués de cortar con mi entonces novio (digo dos días pero no se si no fue uno... Puede que me haya autoconvencido de los dos, como si fuese necesario) empecé una aventura (así lo denominó él) con el hombre menos indicado para mí.

Es el típico dandy, con todas las respuestas y piropos ansayados, clásico galán de telenovela, más falso que billete de 200, pero una capacidad de encantamiento mayor de la que una chica como yo, con el corazón destrozado y milies de inseguridades, pudiera soportar.
Pero la excusa del corazón roto, debo admitir, sólo puede salvarme por ¿cuánto? ¿dos meses? ¿cuatro?. Ok, no. Fueron como diez. Como un siglo, casi.

Lo que en las telenovelas pedorras de la tarde jamás cuentan, es que tras el guión, se esconde el verdadero protagonista. Que cada una de sus frases fríamente calculadas, no tienen ni un pelo de sentimiento o de verdad porque, claramente pero no tanto, algunos otros las estuvieron pensando para él. Y así hasta yo soy galán.

Obviamente yo dejé de ser Romina Gaetani, Soledad Silveyra, o Julieta Díaz para darme cuenta de que no necesitaba eso. Que el genio con las frases preparadas podría servirle a alguna adolescente en potencia, pero que para mí, ya había caducado. Obviamente todas mis amigas ya lo habían notado hace tiempo, pero ese no es el punto. Me dí cuenta de que estoy lista para el verdadero príncipe, ese que (si todos los planeta de alinean y Marley no dice alguna boludez) es capáz de acertarle a la perfecta frase romántica, y es probable que esa sea 'Que linda estás hoy'. Ese cuya risa sea la que me haga reir. Uno mucho más simple y más real.

Así que salí a buscarlo. A conocer miles de equivocados, realmente no me importa. Y estoy casi segura de que hoy, encontré al primero.