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lunes, 12 de julio de 2010

Un hilito con nudo

Estuve todo el día con un nudo en el estómago. Es que cuando una sabe que una amiga está tomando una decisión así de importante, pero no porque ella se lo haya contado, la ansiedad se multiplica. Llamarla fue imposible, porque claro, yo no sé.

Y aunque todo esto parezca un chusmerío de amigas, juro que no lo es. Y también juro que los nervios, la ansiedad, las ganas de llorar no se me van. Quiero abrazarla y decirle que todo va a pasar, porque las decisiones siempre son para bien (o eso se supone, o eso es lo que debería decir). Quiero estar, pero no puedo hasta que ella me lo quiera decir. Y entonces el nudo se me mueve del estómago al corazón... ¿Y si no me lo cuenta?

domingo, 27 de junio de 2010

Twist it!

Como casi todo el resto del mundo, yo tampoco disfruto de la espera de ese ruido. No me gusta mirar el aparatito espectante de la llamada o el mensaje. Escuchar adentro mío un '¿Habré quedado como una boluda?', o algún 'No me acuerdo bien qué fue lo que le dije' y todo eso que me invade después de conocer a alguien. Porque, pongámonos de acuerdo, Hilitos no es la persona más segura que conozco.

Entonces, siguiendo los consejos de Einstein (quien, entre otras cosas, se dedicó a cambiarnos la vida a unos cuántos), ayer no fui yo quién diera el número, sino quién lo anotara. Porque decidida a hacer las cosas diferentes en pos de obtener distintos resultados, modifiqué la historia habitual. Y aunque tomar el lugar de hombre también tenga sus complicaciones, está bueno cada tanto cambiar de rol.



domingo, 9 de mayo de 2010

Pero tampoco tengo ganas de parar

Una vez más me pregunto qué es lo que quiero para mi vida. No mi vida futura, no mi casa con el perro, las ventanas y el jardín, sino mi vida instantánea. Esa que en la agenda escribió una cita con la psicóloga el viernes a la tarde, y la misma que me dijo que no tenía ganas, que no sé si quiero seguir.

No se si el problema es con la terapia, con la psicóloga o conmigo. No se si es pasajero o permanente, pero me interesa saber. Tengo ganas de no seguir, pero miedo de necesitarlo. Y pienso que tal vez sí, que tal vez no sea ella la psicóloga para mí, y que qué paja ponerme a buscar otra.


P/D: Intenté usar otra expresión que no sea qué paja, pero juro que ninguna quedaba bien.

sábado, 24 de abril de 2010

Nada por aquí, nada por allá

Hablando ayer con mi psicóloga (sí, empecé terapia) me dí cuenta de que la cantidad de capas que se pueden tener. Me refiero: llego, me siento, y a los 3 minutos estoy hablando de una persona que jamás apareció en mi vida y que, evidentemente, me molesta. Pero lo raro del caso es la capacidad de decirlo tan sueltamente, sólo porque estoy frente a una licenciada, en un consultoria con luz tenue, y unos ojos grandes mirandome.
¿Cómo puede ser que hasta entonces yo sola no me hubiera dado cuenta?

Mágica la psicología... Mágica

viernes, 16 de abril de 2010

domingo, 4 de abril de 2010

Definamos

Raro es cuando en un bar una se encuentra con ese amigo de su ex que alguna vez le tiró un palo, y se imagina cómo hubiera sido con él en vez de su ex. Eso, es raro.

Ahora, lo que es rarísimo, es sentir que al otro le está pasando igual. Eso sí que es rarísimo.