domingo, 12 de diciembre de 2010

Período de adaptación

No sé si hasta ahora lo había mencionado, pero soy una persona bastante jodida. No por rencorosa, vengativa o dañina, sino por renegada. Sinceramente, vivir sola no ayudó demasiado, porque junto con el incremento de mi amor por la no compañía constante, creció también mi molestia por las multitudes. Podemos agregar que mi departamento está bien para dos o hasta tres personas, pero nunca jamás para cuatro, y mucho menos con equipaje excesivo.

El punto es que cada vez que me visita mi familia, escucho la queja repetida de mi mamá: "Te ponés de mal humor y nos hacés sentir incómodos". Y, si vamos a la cuestión del asunto, tiene razón.

Es que por más que cuando me doy cuenta, intento por varios medios relajarme y disfrutar de la compañía, no puedo evitar sentirme invadida. Porque todo el departamento está plagado de ropa, mis cosas súbitamente cambian de lugar, y no dejo de escuchar sugerencias del estilo: "Vos lo que necesitás acá es una mesita rebatible, o una barra", "Ahora cuando vemos a la abuela le pedimos que te explique cómo hacer esas cortinas", ó la más temible, dicha por mi hermano "Cuando yo viva acá no pienso tenderme la cama". En serio, este tipo pretende volverme loca antes de tiempo, sin mencionar el temor que me genera abandonar esta vida de departamento incompartible.

Y entonces el control mental se esfuma más rápido que el cambio en la billetera, y mi cara de traste sale a la luz. Es que los amo y quiero que me visiten, pero definitavamente las visitas de dos días no me dejan tiempo para demostrarlo.

5 comentarios:

Lola dijo...

hilitos, no freakees, pasa en todas las flias, quedate tranqui!

Hugo dijo...

Suele pasar, a todos nos invaden nuestro espacio y nos molesta en mayor o menor medida, a vos te tocó ser de las personas que no pueden disimularlo facilmente.

Y sobre tu hermano, ya le va a llegar el momento de necesitar de vos, y por ende el momento de de ser encarrilado.

johi dijo...

Te entiendo profundamente.

Uno en realidad no es jodido (me estaré autoconvenciendo? jajaa) pero molesta que te digan todo el tiempo cómo tenes que vivir y qué tenes que hacer.

Vivir solo te llena de mañas, buenas, malas, molestas para otros, obsesivas, pero propias que hacen a nuestra comodidad y felicidad marcando nuestra personalidad. Las cuales serán negociadas solo cuando se decida convivir con alguien (amigo/pareja) porque hay otro interés.

Pero como esas compañías también duran poco y sobre todo vos que los tenes lejos, hace tripa corazón, disfruta de esos días con ellos, marca pautas (porque corresponde por ser tu casa) y vivan felices.
Pero sabe que los padres JAMAS van a dejar de opinar sobre nuestra vida o tratar de diagramarala. Es amor :P.

Cat dijo...

Te re entiendo. Para mí no hay momento más feliz que aquel en que se van todos y quedo sola para tirarme a dormir sin pensar en atender a nadie...

Ale dijo...

Las familias estan para eso!